Incrementará la seguridad aérea frente a tormentas gracias a START

Madrid. START es un proyecto científico europeo financiado por la Comisión Europea (GA 893204) que comenzó este año y durará hasta el 2022. Está siendo coordinado por la UC3M y cuenta con la participación de socios de cinco países europeos: Boeing Deutschland (Alemania), el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), la Escuela Nacional de Aviación Civil de Francia (Francia), la empresa de planificación de vuelos Flightkeys (Austria), la Universidad Politécnica de Cataluña (España) y la Universidad Técnica de Estambul (Turquía).

El objetivo de START es el desarrollo de algoritmos de investigación para optimizar las redes de transporte aéreo en cuanto a su resistencia ante este tipo de fenómenos perturbadores. "Las tormentas que analizamos en este proyecto son convectivas, típicamente cumulonimbos (un tipo de nube), que son muy energéticas y peligrosas para una aeronave en vuelo, por lo que los pilotos tienden a evitarlas sistemáticamente", explica el coordinador del proyecto, Manuel Soler, del Departamento de Bioingeniería e Ingeniería Aeroespacial de la UC3M.


"Es importante que, al desarrollar estos algoritmos, sean resistentes, es decir, que puedan reaccionar automáticamente a las tormentas y recuperar el sistema. De esta manera, los vuelos podrían planificarse sabiendo que existe la posibilidad de que se produzcan tormentas en una zona determinada, aunque se desconozca el lugar y el momento específicos", explica el investigador. Este sistema también tendrá en cuenta otros factores como los diferentes modelos de aeronaves que se utilizan, su peso y carga, las ráfagas de viento o los intentos de despegue y aterrizaje.


Los científicos esperan que el resultado final de este proyecto sea un programa informático de planificación de vuelos que mejore los indicadores del sistema de transporte aéreo, reduciendo los retrasos, aumentando su capacidad y mejorando la seguridad. También mejorará los indicadores económicos de las aerolíneas al reducir sus costos y aumentar sus ingresos con la mejora de los tiempos de vuelo.


En el plano metodológico, este proyecto requiere un enfoque multidisciplinario. Por un lado, los científicos utilizarán la Inteligencia Artificial para caracterizar la incertidumbre de todos los elementos que componen el tráfico aéreo, utilizando un modelo epidemiológico para simular cómo se propagan los retrasos en el sistema a nivel de la red. Por otro lado, utilizarán Big Data (ciencia de los datos) para analizar cómo se pueden procesar continuamente grandes volúmenes de información, además del desarrollo de estos algoritmos de optimización del vuelo.


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