ACCIDENTES AÉREOS: CONDENA DE TERROR, PRESAGIO DE ESPERANZA

Por Luis Lozano Maldonado.


Probablemente hayan escuchado más de una vez que el avión es el medio de transporte más seguro del mundo. Este hecho, además de ser un consuelo para aquellos que temen volar por primera vez, resulta ser la garantía que protege las grandes inversiones de la industria. Si no se garantizara la integridad del avión durante su operación, ¿valdría la pena utilizarlo?


Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, IATA por sus siglas en inglés, la industria aeronáutica aporta más de 65 millones de empleos y mueve cerca de 2.77 trillones de dólares a lo largo del globo.


Pero entonces, ¿por qué una industria tan grande que cuenta siempre con el mayor vanguardismo tecnológico y es hasta el día de hoy una de las más reguladas en el mundo sigue fallando? ¿Acaso somos incapaces de garantizar esa integridad?


La Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, máxima autoridad aeronáutica en el planeta, entendió que el progreso en la industria dependía de garantizar que toda operación aérea saliera conforme lo planeado, permitiendo así que las inversiones y el desarrollo continúen.


Cada que un accidente aéreo ocurre el público se impacienta por determinar culpabilidades, sin embargo, una investigación de esta clase va más allá de eso y debe centrarse en analizar cada una de las barreras que fallaron para producir dicho evento. No es correcto decir “Parece que el piloto se equivocó” o “Parece que el motor falló” sin después preguntarnos “¿Por qué se equivocó?”o “¿Por qué falló?” y “¿Cómo evitar que algo así se repita?”


Las causas de los accidentes aéreos son muchas y en realidad, un accidente difícilmente es causado por un solo factor.


El ser humano aprende experimentando, como dicen por ahí:“a prueba y error”. Sería impensable que en la aviación se experimentara con la vida de los pasajeros y tripulantes, pero lo que sí es posible y resulta increíblemente eficaz es aprender del error, ahí es donde recae la importancia del análisis. Los pilotos fallan, los técnicos fallan, los ingenieros fallan, por lo tanto, los aviones fallan.


La misma OACI define el concepto de Seguridad Operacional como “El estado donde la posibilidad de dañar a las personas o las propiedades se reduce y se mantiene en un nivel aceptable…” Así es, se reduce mas no se elimina.


Bajo este escenario pareciera que estamos condenados. Lo que sucede es que los accidentes ocurren y ocurrirán, el error es inherente al ser humano y es ahí donde comienza lo interesante.


De esta manera, la industria aérea se ve obligada a vivir en la búsqueda constante del balance financiero que permita operar de una manera segura. Todo con la intención de mantener el nivel de riesgo lo más bajo posible sin descuidar el interés económico de la compañía. Finalmente, es un negocio.


¿Qué tanto es poco? ¿Cuál es un nivel aceptable? La realidad es que tendremos que confiar en el criterio de las autoridades para descubrirlo, las cuáles, no están cruzadas de brazos ante el tema. Todos los días contribuyen a implementar estrategias que ayudan a mantener en un mínimo histórico las muertes que los accidentes aéreos causan anualmente.


Es tanta la certeza que la OACI tiene sobre el tema que, en su Plan Global de Seguridad Operacional, GASP por sus siglas en inglés, propuso la meta de cero fatalidades en la aviación comercial para el 2030.


Aun que lo anterior pareciera contradictorio con la conclusión de la permanencia eterna de los accidentes, es importante entender que no se nos promete un mundo donde estos no ocurran, pero si uno en el que estos dejen de costar vidas humanas.


Alcanzar la meta descrita no es tarea sencilla y en definitiva es un tema que requiere su propio espacio para tratarlo, pero por el momento podemos estar tranquilos y confiar que el modelo de transporte aéreo actual no solo es confiable, sino que día con día evoluciona para serlo aún más.


145 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo